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¡Herrera en la jugada! El periodista se postula para presidir la Federación Española de Fútbol

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El baloncesto, ese juego de estrategia y destreza, llena nuestras canchas de emoción, pero hoy, en el tablero del deporte europeo, hay una jugada maestra que no se disputa con balones, sino en los estrados judiciales. La Superliga ha puesto el ojo en una demanda monumental contra la UEFA, exigiendo nada menos que 3.500 millones de euros por daños y perjuicios, en lo que será un partido legal de titanes.

Los organizadores de la Superliga asestan un triple desde la línea de fondo, acusando a la UEFA de provocar un retardo catastrófico en el lanzamiento de su torneo estrella. Según ellos, las amenazas y restricciones impuestas por la entidad presidida por Aleksander Ceferin han ocasionado estragos financieros colosales. La cifra del desastre: un crédito inicialmente negociado con JP Morgan al 2,8% de interés, que en el torbellino económico actual, se ha disparado por encima del 6,3%. El resultado es un descalabro económico de mil millones en pérdidas financieras.

La contienda financiera no termina ahí. La Superliga lanza un enceste desde medio campo, reclamando compensación por el lucro cesante en los derechos de televisión. Ellos estiman que han dejado de embolsar entre un 30% y un exorbitante 90% de ganancias, dependiendo de la calidad de los partidos que la nueva competición hubiera ofrecido. Hablamos de una horquilla de 700 a 1.200 millones en pérdidas adicionales.

Pero la jugada más audaz se refiere al margen comercial. Con la precisión de un tiro libre, la Superliga calcula que los ingresos provenientes de patrocinadores hubiesen aumentado, al menos, un 10% comparado con la situación actual. A esto se suma el potencial recaudado por la venta de entradas a los estadios, engrosando la suma total que la Superliga reclama a la UEFA.

En una acción que desafía la defensa de la UEFA, la Superliga cuestiona la obediencia de la organización a la sentencia firme del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Este tribunal acusó a la UEFA de abuso de posición dominante en el fútbol continental, y aunque se haya declarado un quiebre legal en el monopolio, la Superliga percibe que persisten prácticas abusivas.

La pelota está en el tejado de Ceferin, quien se dispone a realizar una jugada controversial este jueves. En una movida que podría redefinir las reglas del juego, presenta una propuesta para eliminar la limitación de mandatos que le hubiera obligado a abandonar su trono en la UEFA.

Ceferin, al mando desde septiembre de 2016 y reelecto en abril de 2023, ha lanzado un cambio de estrategia para perpetuar su presencia en la élite del fútbol europeo. Pero esta maniobra ha provocado una ola de renuncias y protestas, lideradas por figuras como Zvonimir Boban y Lise Klaveness, junto a presidentes de federaciones nórdicas y británicas. A pesar de la oposición, parece que Ceferin conseguirá anotar, dada su influencia sobre las federaciones del este de Europa.

La cancha de la justicia se calienta, y la afición al deporte rey espera con ansias el resultado de este enfrentamiento. ¿Será la UEFA capaz de defender su canasta o la Superliga anotará un punto decisivo en este litigio de proporciones épicas? El tiempo desvelará al vencedor en este torneo legal sin precedentes.

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