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¡Autores de bestsellers contra gigantes tecnológicos: la lucha legal del siglo!

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OpenAI y Microsoft se han convertido recientemente en el centro de una demanda por violación de derechos de autor presentada por Julian Sancton, un autor y editor de Hollywood Reporter, junto con otros escritores de ensayos como John Grisham, George R.R. Martin y Jonathan Franzen. La demanda, presentada en un tribunal federal de Manhattan, acusa a ambas compañías de haber copiado decenas de miles de libros de ensayos sin autorización para entrenar sus modelos de inteligencia artificial, como el ChatGPT de OpenAI.

Esta controversia plantea importantes cuestiones sobre la propiedad intelectual y el uso ético de los datos en el emergente campo de la inteligencia artificial. Las empresas tecnológicas, como OpenAI y Microsoft, dependen cada vez más de grandes cantidades de datos para entrenar sus sofisticados modelos de inteligencia artificial. Sin embargo, los límites entre el uso legítimo de material público y la violación de los derechos de autor siguen siendo una zona gris, a menudo sujeta a interpretaciones legales.

La demanda afirma que OpenAI ha utilizado las obras de estos autores para enseñar a sus modelos de lenguaje, conocidos como GPT (Generative Pre-trained Transformer), a generar textos que imitan la escritura humana. Estos modelos han sido entrenados en una amplia gama de textos para comprender y replicar diferentes estilos y formatos de escritura. La acusación sostiene que este proceso equivale a una copia no autorizada y al uso de obras protegidas por derechos de autor, planteando dudas sobre la legalidad de las prácticas de entrenamiento de OpenAI.

Microsoft, que ha invertido miles de millones en la startup de inteligencia artificial e ha integrado los sistemas de OpenAI en sus productos, también ha sido nombrada en la demanda. Esta asociación pone de relieve el creciente papel de las alianzas entre grandes empresas tecnológicas y startups innovadoras en el campo de la IA, así como las complejas cuestiones legales y morales que surgen de ellas.

La respuesta de OpenAI y Microsoft a estas acusaciones ha sido medida. Un portavoz de OpenAI se negó a hacer comentarios, citando el litigio en curso, mientras que Microsoft aún no ha respondido oficialmente. El abogado de Sancton, Justin Nelson, ha criticado duramente a las empresas, argumentando que, mientras se niegan a compensar a los autores de no ficción, sus plataformas de IA son extremadamente rentables. Esta declaración subraya la tensión entre el valor comercial de la inteligencia artificial y los derechos de los autores.

El caso de Sancton busca daños monetarios no especificados y una orden judicial para bloquear la presunta violación de derechos de autor. Este litigio podría tener implicaciones significativas para el futuro de la inteligencia artificial y cómo las empresas manejan los datos y contenidos protegidos por derechos de autor.

Este caso legal entre autores de ensayos y gigantes tecnológicos como OpenAI y Microsoft representa un momento crucial en el debate sobre los derechos de autor en la era de la inteligencia artificial.

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